Mi historia, es el retrato más íntimo de la ex primera dama Michelle Obama

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«Mis hijas tenían que limpiarse su propia habitación en la Casa Blanca» y otras frases reveladoras, son parte del documental de Michelle Obama, ya disponible en la plataforma Netflix.

Sobre lo que sintió al convertirse en la primera dama de los Estados Unidos: “Ha sido el mayor honor de mi vida, pero ¿cuánta gente está en esa posición de ser el centro de atención de todos? Cada gesto que haces, cada parpadeo, es analizado. El mundo observa cada uno de tus movimientos. Tu vida ya no te pertenece”.

Sobre el odio experimentado durante su estancia en la Casa Blanca: “Cuando fuimos elegidos muchos tertulianos pasaron por alto el racismo y el tribalismo que estaba destrozando nuestra nación. Barack y yo vivíamos siendo conscientes de que nuestra sola existencia era una provocación (…) Teníamos la esperanza de que la gente estuviera más preparada para nosotros de lo que quizás estaban”.

Sobre la trascendencia de reconocer y valorar los orígenes: “Si queremos llegar a algún lado juntos, debemos estar dispuestos a decir quiénes somos. Yo soy la ex primera dama de los Estados Unidos y también soy descendiente de esclavos. Es importante tener presente esa verdad”.

Sobre la importancia del feminismo y el empoderamiento de las jóvenes: “No podemos esperar a que haya igualdad en el mundo para empezar a sentirnos visibles. Eso todavía está lejos y no tenemos tiempo. No ocurrirá con un presidente, ni con un voto. Debéis encontrar en vuestro interior la forma de sentiros visibles, de que os escuchen y de poder utilizar vuestra voz”.

Sobre el reto personal que supuso su relación con Barack Obama: “Fue un desafío para mí en muchos aspectos. Sabía que él era un tsunami que se me venía encima y que me arrastraría si no me ponía las pilas. No quería ser un simple apéndice de sus sueños. Así que eso me obligó a trabajar, a pensar y a tomar decisiones”.

Sobre la mayor decepción de sus ocho años como primera dama: “Entiendo a la gente que votó a Trump. Pero hubo gente que no votó: jóvenes, mujeres… Entonces piensas que la gente se cree que esto es un juego. (…) Cada vez que Barack no logró el Congreso que necesitaba fue porque nuestra gente no apareció. Después de todo ese trabajo, ni siquiera se molestaban en votar. Ese es mi trauma”.

Sobre la importancia de que sus hijas no se sintieran privilegiadas en la Casa Blanca: “Tuve que suplicarles a los empleados del hogar que las niñas debían aprender a limpiar su habitación, a hacerse la cama, a lavar su ropa… No voy a criar a unas niñas que no saben hacerse la cama. Ellas replicaban, ‘pero a ti te la hacen’. Y yo les contestaba, ‘porque soy la primera dama y me saqué una carrera’”.

Con información de El País

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