Autocinemas ¿el futuro del cine en los tiempos de la pandemia?

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Anahí Rodríguez y su familia ya estaban hartos del encierro y extrañaban ir al cine como lo hacían antes de la pandemia de COVID-19, así que vieron en los autocinemas una manera segura para retomar sus actividades recreativas en la Nueva Normalidad. Compraron sus boletos y una noche tomaron su coche para dirigirse a Autocinema Coyote para disfrutar de la película “Ready player one”.

A sus 37 años, era la primera vez que Anahí Rodríguez acudía a un autocinema y tras esta experiencia considera que hasta que no haya una vacuna contra el coronavirus ésta será la manera más segura para disfrutar de la magia del cine.

“A nosotros nos gusta mucho el cine, de hecho antes de esta pandemia íbamos dos veces al mes, a veces más dependiendo de las películas que estaban ofertadas, sí lo extrañamos, ésta fue nuestra primera vez en el autocinema, estábamos bastante fastidiados del encierro y pensamos que tal vez era una buena alternativa porque íbamos en el carro”, compartió en entrevista con La Razón.

El autocinema proyecta películas que ya fueron exhibidas y el cine tradicional estrenos y hay cintas que no te puedes perder, creo que hay que ver cómo va a estar la dinámica en los cines tradicionales, he leído que no van a vender palomitas y un cine sin palomitas no es cine”.

Anahí ve ventajas en cuanto a seguridad porque no baja de su auto y las compras de alimentos y bebidas las hace desde la comodidad de su coche, pero también considera que los autocinemas permiten vivir una experiencia más íntima que en los cines tradicionales donde hay que guardar ciertas normas sociales.

“Es más íntimo porque en el cine tradicional tienes que permanecer callado, sin prender el celular, y aquí estás en tu carro, si pasa algo gracioso te puedes morir de la risa, puedes contar una anécdota, tal vez contestar una llamada y no molestas a nadie”, destacó.

Los autocinemas que fueron tan populares y tuvieron su auge entre las décadas de los 40 a 70 años, van por su segundo aire en México y otros países debido al cierre de salas por la pandemia de COVID-19. Este nostálgico modelo ha sido acogido con esperanza no sólo para las nuevas generaciones que no lo conocían, sino también para la difusión del cine que, en nuestra nación, ha perdido seis mil millones de pesos en cuatro meses.

Tan sólo en la Ciudad de México existen ocho complejos de este tipo: en Polanco y en Insurgentes Sur (Autocinema Coyote), así como en la Arena Ciudad de México (Open Air CDMX), en el Autódromo Hermanos Rodríguez (Autocinema Mixhuca), en Santa Fe, en el Parque Bicentenario (Drive to Fun), en las pirámides de Teotihuacán (Luna Autocine) y en Metepec (FUN Cinema).

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas, algunos sectores de la industria alertan que sólo será un paliativo, pues el alcance que tiene este formato llega a un menor número de personas, consideró Tábata Villar Villa, directora general de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine).

“No es algo que sea viable que perdure, porque en el momento en que los estrenos estén de nuevo en los cines, no hay nada como verlos en un espacio como el cine. Esto surge como un tema muy coyuntural, a raíz de que estar en un coche resulta más seguro que estar en un espacio público”, señaló a La Razón Villar Villa.

Con información de La Razón de México

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