El G-19+1: la Casa Blanca se descuelga del cambio climático

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Como ya ocurrió hace siete meses en Buenos Aires, la cumbre del G-20 en Osaka ha vuelto a evidenciar las diferencias de todos sus miembros con EE.UU. en la lucha contra el calentamiento global. En el comunicado final, los países firmantes confirmaron la «irreversibilidad» de su compromiso con el Acuerdo de París en 2015 para reducir sus emisiones contaminantes y limitar así la subida de las temperaturas a finales de siglo. Pero la Casa Blanca reiteró su retirada de dicho Acuerdo porque «perjudica a los trabajadores y contribuyentes» estadounidenses, insistiendo en que seguirá utilizando todos los tipos de energía, incluyendo las provenientes de combustibles fósiles.

Esta falta de unanimidad en un asunto tan importante como el cambio climático ya había sido criticada antes de la cumbre por dirigentes como el presidente galo, Emmanuel Macron, quien había advertido de que se trataba de una «línea roja». Aunque finalmente acabó firmandola declaración conjunta del G-20, se mostró muy crítico con este foro tras su conclusión. «Hoy, el G-20 se ha convertido en un ejercicio que se parece a la Asamblea General de Naciones Unidas, que permite a sus líderes reunirse en bilaterales e intercambiar sus opiniones sobre los asuntos importantes, pero ya no es lo suficientemente útil», denunció en su comparecencia ante la prensa, informa Afp. A su juicio, hace falta «una reflexión colectiva» sobre la funcionalidad de esta institución, que congrega a los 20 países más poderosos del planeta.

Resolución de disputas

Más consenso hubo en la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC), una tarea que aparece como algo «necesario». Para evitar que conflictos como el que enfrenta a EE.UU. y China acaben dañando a toda la economía mundial, el G-20 se compromete a mejorar los sistemas de resolución de disputas según las normas de la propia OMC. «Se ha dado un paso más en este sentido que ahonda en la Declaración de Buenos Aires», se congratuló el presidente en funciones, Pedro Sánchez, quien destacó las aportaciones de España como país invitado a la cumbre.

Para reducir la contaminación en los océanos, Japón lanzó la Iniciativa «Marine» con el fin de acabar en 2050 con los plásticos que amenazan a su flora y fauna. Apelando a la cooperación internacional, el objetivo es limitar, reutilizar y reciclar los plásticos, así como formar a 10.000 expertos de todo el mundo en gestión de residuos hacia 2025.

La economía digital, los fenómenos migratorios y la igualdad de género han sido otros temas de los que se ha hablado en este G-20, que echa el telón hasta su cita del próximo año en Arabia Saudí. Una cumbre que ya despierta la polémica por las acusaciones contra el príncipe heredero del reino, Mohamad bin Salmán, por el asesinato y descuartizamiento del periodista Jamal Khashoggi. Hasta entonces, y bajo la sombra de la sospecha, nuevos problemas globales volverán a ocupar la agenda de las 20 naciones más fuertes de la Tierra.

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