Italia también evalúa imponer el toque de queda para frenar contagios

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Se espera que el primer ministro italiano Giuseppe Conte ordene esta semana más restricciones para combatir la propagación del COVID-19.

Conte presentará el lunes a los legisladores las nuevas medidas y pedirá el apoyo público después de una semana de protestas de italianos disgustados por las restricciones a la libertad personal y el daño económico sufrido por los negocios cerrados.

El primer ministro se reunió el domingo con gobernadores y representantes de ciudades y pueblos en un intento por asegurar el apoyo local. Ha dicho que está decidido a mantener abiertas las escuelas si es posible.

Según adelantaron hoy medios italianos, Italia se encamina hacia el que llaman escenario número 4, es decir un nuevo confinamiento ligero, con el cierre de más actividades y restricciones en la movilidad entre regiones.

Entre las medidas que el gobierno evalúa están la imposición de un toque de queda a las seis de la tarde en todo el país, con la excepción de las personas que necesitan salir por comprobadas razones de trabajo, salud u otras necesidades y emergencias.

Las otras medidas, según medios italianos, serán el bloqueo de la movilidad entre las Regiones, el cierre de centros comerciales los fines de semana y el cierre de las zonas de juego en bares y estancos.

Las nuevas restricciones llegarán después que durante dos días seguidos, Italia registró más de 30.000 nuevas infecciones.

Hace una semana, Conte cerró gimnasios, piscinas, cines y teatros y ordenó a los bares y cafés que dejaran de atender a los clientes a las 6 de la tarde, a excepción del servicio de comida para llevar y entrega a domicilio.

Particularmente difícil es Milán, la capital financiera de Italia, en Lombardía, la región del norte donde la pandemia golpeó con fuerza por primera vez en Europa. Las infecciones también están aumentando en la región sur de Campania, donde se encuentra la densamente poblada Nápoles.

“Vivimos horas de reflexión a nivel europeo: Bélgica, Francia y otros países han declarado un confinamiento”, dijo el sábado el ministro de Asuntos Exteriores, Luigi Di Maio, en un evento organizado por el diario Il Foglio.

“Tenemos que analizar si es necesario anticipar movimientos para evitar que la curva empeore. Se están realizando incesantes reuniones para el próximo decreto, que sin duda será más restrictivo”, añadió.

Di Maio ha garantizado que el objetivo del Ejecutivo es mantener en funcionamiento la actividad productiva y las escuelas con clases presenciales, y que se están estudiando vías para conseguirlo, en colaboración estrecha entre el Gobierno central y las regiones.

El comisario elegido por el Gobierno para gestionar la emergencia, Domenico Arcuri habló este jueves de un “momento dramático” y pidió a la gente “que salga lo menos posible de la casa” ya que se empiezan a tener problemas en los hospitales debido al alto número de ingresados por coronavirus.

En tanto, el presidente Sergio Mattarella visitó el domingo un cementerio cerca de Brescia, una ciudad del norte de Lombardía, para rendir homenaje a quienes murieron por COVID-19.

El jefe de Estado recordó los más de 38.000 muertos en Italia debido a la pandemia, incluidos “los muchos que murieron en soledad”.

Hizo un llamado a los italianos, “cualquiera que sea su rol o convicciones”, a unirse con el “objetivo común de defender la salud de las personas y asegurar la reactivación económica de nuestro país”.

Los líderes de la oposición de derecha han criticado las medidas de prevención de infecciones del gobierno de centro izquierda, alegando que penalizan injustamente y no muestran resultados.

Con información de Infobae