“Los circos perdieron 80% de su público al prohibir animales”

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▲ Es un hecho que “el lugar que dejaron los tigres, elefantes, camellos y caballos va a ser muy difícil de llenar, aunque se han realizado cambios que han gustado”, consideran. Las imágenes son parte del espectáculo que presentaba el Circo Atrayde Hermanos.

Las personas aún no se acostumbran a un circo sin animales. Todavía queda el lejano recuerdo del león o los tigres adiestrados por un domador que entraba a la jaula y los motivaba a hacer peripecias entre aros y fuego.

Existe añoranza por el colorido escenario en el que se lucían las veloces cebras, los elefantes formados uno tras otro, los camellos con los flamantes artistas a cuestas, los caballos y jirafas girando en torno al elegante maestro de ceremonias o jefe de pista.

Este espectáculo tradicional del circo cambió con la reforma a la Ley General de Vida Silvestre en 2015, que prohibió el uso de animales en las funciones y el público dejó de asistir a las carpas hasta en 80 por ciento.

A más de tres años de la entrada en vigor de esa reforma, la crisis en los circos sigue y actualmente trabajamos con 40 por ciento del público que asistía antes, expresó Armando Cedeño, presidente de la Unión Nacional de Empresarios y Artistas de Circos.

En general la mayoría de los circos grandes cerraron, pues no pudieron soportar la situación debido a la cantidad de gastos que se generan. Subsistimos las compañías familiares, que no son tan grandes.

Los animales que tenía en resguardo, señaló Cedeño, “tuve que venderlos y rematarlos seis meses después de la prohibición, porque no era posible mantenerlos sin los ingresos del circo; no sabemos dónde quedaron. Esa fue la contradicción, que quien los compraba los podía tener sin ningún problema, menos nosotros, que los vimos de toda la vida.

Esta ley hizo todo lo contrario de lo que los que la promovieron pretendían, porque lo único que querían era el voto de la gente y lo lograron. Es una realidad que el objetivo de la prohibición nunca se dio, precisó.

Además con esta disposición se perdieron infinidad de empleos, agregó Cedeño. Informó: ya estamos buscando una reunión con el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para ver si podemos hacer que regresen los animales o el gobierno nos dé el apoyo que se ofreció tras la prohibición, propuesta que nunca se cumplió.

En este parteaguas que significó la prohibición de animales, el cierre de circos y la pérdida de empleos, empresarios y artistas han tenido que adaptarse a los nuevos tiempos.

Los artistas también se han adaptado a un nuevo nicho de mercado fuera de las carpas para realizar sus espectáculos en fiestas o en actos especiales.

Espectáculo que puede llegar a todos

Ha sido una labor bastante ardua hacer entender que el circo no sólo se puede ver en una carpa, sino que puede llegar a todos, a tu casa, expresó Mirna Patricia López Gutiérrez, una de las fundadoras de la empresa CircoMx, que desde hace un año, de manera formal, coloca a artistas de diversas disciplinas en el ámbito laboral.

Prosiguió: nosotros iniciamos por necesidad. Cuando hubo la prohibición de los animales muchos circos quebraron y como tampoco se podía mantener a los animales, muchos murieron. A su vez, los cirqueros se quedaron sin trabajo; no tenían forma de subsistir fuera de las carpas.

Ahora a alrededor de 200 artistas independientes de diversas disciplinas se les coloca y se difunde su trabajo. Somos una empresa que surgió con la idea de ayudar, les encontramos trabajo en un acto, por el cual les cobramos 10 por ciento. Es con lo único que nos quedamos.

Doloroso y difícil

Ese cambio fue doloroso y difícil, porque incluso sólo llegó a asistir a las carpas 5 por ciento del público que se tenía antes de esa ley, en ocasiones podríamos haber trabajado sólo con 10 personas, señaló el empresario Antonio Flores, quien tiene una de las franquicias del Circo Atayde Hermanos.

La entrada en vigor de la reforma de la citada ley fue algo terrible, porque muchos empresarios cerraron sus negocios; además, debido a la campaña que se hizo sobre el supuesto maltrato a los animales, la gente dejó de ir por esas fechas a las carpas. Se empezó a caer el negocio del circo, de 100 a 5 por ciento.

En nuestro caso, prosiguió, quisimos mantener el circo y el público nos dio la oportunidad de seguir. Ya en 2016 no fue terrible, aunque sí difícil. En 2017 comenzamos a agarrar el ritmo de trabajo; nos ha costado mucho esfuerzo, pero este año ya ha sido muy bueno.

Es un hecho que el lugar que dejaron los tigres, elefantes, camellos y caballos va a ser muy difícil de llenar, aunque se han realizado cambios que han gustado. El circo todavía es el lugar donde puede asistir toda la familia, no es virtual, es accesible en precios y llegamos hasta las poblaciones más alejadas del país para disfrute y diversión de espectadores de todas las edades.

Para Celeste Atayde, directora artística de Circo Atayde Hermanos, las taquillas (ingresos) de todos los circos se vieron gravemente afectadas, y no tanto por la disposición, sino por la información que se generó en los medios.

Afirmó: esta ley no afectó sólo a un sector económico y al gremio circense, sino que tuvo un impacto negativo en todo sector comercial involucrado, considerando al mismo tiempo a la población, de manera que ha sido una recuperación paulatina en el incremento de nuestros ingresos, ya que el público empieza a confiar de nueva cuenta en el espectáculo circense, que sigue siendo de calidad, como siempre lo ha sido Circo Atayde Hermanos.

Fuente: La Jornada