México, tercer sitio en el medallero; obtuvo 37 oros

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Nadie se lo imaginaba. Una actuación enorme ofreció la delegación mexicana en los Juegos Panamericanos de Lima al superar ediciones anteriores en metales de oro y totales para colocarse en el tercer puesto general del medallero detrás de Estados Unidos y Brasil; por encima de Canadá, Cuba, Argentina y Colombia.

El desempeño de los deportistas en la capital peruana, con 37 títulos ganados, es memorable al ser la mejor actuación en el extranjero –superó los 23 de Mar del Plata 1995– y el total de 136 preseas –tres más que en Guadalajara 2011–, superando las expectativas de los directivos, quienes rompían el silencio conforme se movía el medallero cada día que pasaba en la capital peruana.

La avalancha de medallas contrastó con el escaso logro de siete plazas olímpicas a Tokio 2020, que repartieron 23 disciplinas deportivas y en la que los mexicanos compitieron en todas: una en clavados, pentatlón moderno, triatlón, natación artística con el dueto, ecuestre y dos en tiro.

Deportes olímpicos como clavados, gimnasia, taekwondo, atletismo, pentatlón moderno, tiro con arco y remo fueron parte de la base de las preseas doradas que se reforzó con las áureas conseguidas en dos disciplinas que no lo son al darles 10 títulos, cinco por cada una, como son raquetbol y pelota vasca en frontón, frontenis, trinquete, pelota de goma y cuero, singles y dobles, en sus dos ramas.

En clavados se dio el mayor número de medallas, con 11, entre oros, platas y bronces, además de un boleto olímpico con el campeón Kevin Berlín en el trampolín individual de tres metros, y otra cuota a Tokio en el dueto integrado por Nuria Diosdado y Joana Jiménez, en natación artística.

La revelación que dejó estupefactos a la mayoría se dio en la gimnasia artística con Fabián de Luna (anillos) e Isaac Luna (barras paralelas), debutantes que subieron a lo más alto del podio, así como el par de áureas con el equipo de rítmica, que también ganó plata, y el bronce de Dafne Navarro, en trampolín.

La incertidumbre que predominó en algunos atletas, quienes con anticipación se quejaron por los ajustes en becas y falta de apoyos para su preparación, se reflejó en las competencias y algunos salieron afectados, sin embargo, la mayoría cumplió y se vieron más alegrías que decepciones.

La sonrisa triunfadora de los fondistas José Carlos Villarreal, Fernando Daniel Martínez y Laura Esther Galván quedaron como postales, junto al bicampeón de triatlón Crisanto Grajales, quien ganó cuota olímpica, al igual que la pentatleta Mariana Arceo, y de la canoísta Beatriz Briones con cuatro preseas.

Las imágenes de los ciclistas Daniela Gaxiola, Jessica Salazar, Daniela Campuzano y Gerardo Ulloa, así como de las taekwondoístas Briseida Acosta y Daniela Souza, quedan para la historia con una generación que viene apretando fuerte y se hicieron presentes al lado de un cúmulo de debutantes.

La natación aportó seis medallas de bronce, cuatro en sus relevos, y las actuaciones históricas de Miguel de Lara y Ricardo Vargas en las pruebas individuales que tenían un ayuno de 40 y 35 años en el podio.

En los deportes de conjunto sobresale el balonmano varonil que por primera ocasión llegó a las semifinales en la pelea del tercer lugar y terminó cuarto; el futbol, en sus dos representaciones, no cumplió, pese al bronce de la Sub 22; en tanto, las mujeres finalizaron quintas para dejar en suspenso la continuidad de Christopher Cuéllar.

Lima 2019 tuvo en Paola Longoria a una de sus máximas protagonistas. La raquetbolista se encumbró con el mayor número de preseas de oros al adjudicarse el singles, los dobles, junto a Samantha Salas, y por equipos que también incluyó a la joven Monserrat Mejía. Su deporte aportó siete metales (5-1-1).

Es una motivación enorme y una satisfacción tan grande pertenecer a una delegación tan exitosa… No se tenía contemplado romper el récord de medallas y nosotros demostramos que los atletas nos enfocamos en entrenar, prepararnos y competir sudando la camiseta de México. Una delegación con una mentalidad triunfadora y con mucho futuro por delante, dijo a este medio la tricampeona panamericana y nueve veces medallista de oro de América.

Dos gestos sobre la recta final rompieron la rutina de los vencedores. En el podio durante la ceremonia de premiación, el esgrimista Race Imboden se arrodilló, y la lanzadora de martillo Gwendolyn Berry alzó su puño derecho tras ganar el oro, evocando la icónica imagen de Tommie Smith y John Carlos con el Black Power en los Juegos Olímpicos de México 1968.

Imboden explicó en Twitter. Mi orgullo se ha reducido por las múltiples deficiencias en el país que llevo con tanto orgullo en el corazón. Racismo, control de armas, maltrato a los migrantes.

El Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos evalúa medidas frente a lo que en principio parece ser una manifestación de índole política, reportó un despacho de Afp.

Por México, el patinador Jorge Luis Martínez, doble medallista panamericano, celebró con las banderas de su país y la del arcoíris, tras declararse gay, en Lima.

Fuente: La Jornada

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