Miles de personas alzan la voz en Madrid contra el cambio climático

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En un ambiente festivo y reivindicativo, decenas de miles de personas se manifestaron en Madrid para advertir a los “políticos” y “hombres poderosos” que a pesar de su intentó por “silenciarnos” el clamor contra el cambio climático es un hecho irreversible, que “el mundo despertó” y ya no hay vuelta atrás. Convocados por más de 850 organizaciones civiles y ecologistas, los ciudadanos más consternados por la destrucción del planeta y preocupados por el futuro de la humanidad lanzaron un mensaje unitario a los dirigentes públicos que se reúnen estos días en la capital española en la Cumbre del Clima (COP25) y les instaron a firmar los compromisos necesarios que requiere esta crisis.

Después de una semana de actividades de la COP25, que se encuentra en el ecuador de su agenda, la sociedad civil española e internacional tomó las calles de la ciudad para que se escuchara su grito de rabia y preocupación ante la debacle que se avisora si no se actúa ya contra los efectos del cambio climático. Si no se apruebas medidas concretas para reducir de forma urgente la emisión de gases de efecto invernadero.

En la manifestación había ciudadanos de todas las edades, pero sobre todo familias con sus hijos pequeños y muchísimos jóvenes que forman parte de una generación que ha enarbolado la bandera del ecologismo como la principal causa para defender su futuro. Pues, advierten, si el planeta no subsiste el fracaso de la humanidad será de todos. Muchos de esos jóvenes pertenecen a la organización Friday for Future, a la que pertenece la popular activista sueca Greta Thunberg, que se ha convertido en uno de los símbolos del movimiento y que llegó a Madrid para participar en la marcha.

“No hay planeta B”, “Actuar ya contra el cambio climático” y “Por una Tierra limpia” eran algunos de los lemas que portaban los miles de manifestantes, que formaron una inmensa columna que ocupó prácticamente todo el centro de la capital española, convirtiéndose sin duda en la manifestación ecologista más multitudinaria en la historia del país. Muchos de los asistentes iban con sus hijos y les explicaban de forma pedagógica los motivos para estar ahí, “para defender su futuro”, otros intentaban acercarse sin éxito al cordón policial que rodeó en todo momento a la joven activista sueca, quien desde que llegó a Madrid ha estado rodeado de un enjambre de periodistas y policías que la siguen a cada paso que da.

Después de recorrer las calles y gritar alto y claro que la movilización continuará hasta que se escuche la preocupación de la sociedad y ésta se plasme en las conclusiones de la COP25, se leyó el comunicado conjunto que firmaron las casi 900 organizaciones de todo el mundo, entre las que también estaban representados los pueblos indígenas que sufren del expolio de su territorio por la depredación del capitalismo salvaje y del neocolonialismo.

En el texto conjunto se hizo alusión a la situación de vulneración de los derechos humanos en Chile, el país que en teoría iba a organizar la cumbre pero que finalmente tuvo que desistir ante los disturbios. “Condenamos de forma tajante y sin tapujos la violación de Derechos Humanos en Chile y exigimos su cese. La represión contra el pueblo chileno por parte de su gobierno es un ataque a la democracia y a la lucha por la justicia social y ambiental. Hacemos esta condena extensible al resto de zonas del mundo donde se están produciendo los mismos o parecidos procesos”.

Además advirtieron que el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado el pasado agosto, señala que la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de todos los sectores es el único modo de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5°C. Y que la comunidad científica alerta del deterioro de un gran número de ecosistemas, tanto terrestres como marinos, así como del punto de no retorno frente al cambio climático. Los recientes informes sobre el estado de la biodiversidad del IPBES (Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos) señalan que alrededor de un millón de especies entre animales y plantas se encuentran al borde de la extinción como consecuencia de las actividades humanas.

En este sentido advierten que “no responder con suficiente rapidez y contundencia a la emergencia climática, ecológica y social supondrá la muerte, el desplazamiento y el aumento de la pobreza extrema para millones de personas, además de la extinción de muchas especies e, incluso, de ecosistemas completos. La realidad es que las emisiones siguen incrementándose a nivel global mientras que la falta de ambición de los estados condena al planeta a un calentamiento muy superior a 1,5oC”.

Por eso denunciaron que a día de hoy se siguen bloqueando algunas de las cuestiones clave del Acuerdo de París -firmado en el 2016- que deberían aplicarse ya. “La COP25, además de cerrar las normas sobre contabilidad y presentación de los compromisos, el conocido como libro de reglas, debería suponer un avance claro en la provisión de fondos suficientes e importantes mejoras en instrumentos como el Fondo Verde para el Clima o el Mecanismo de Varsovia para las pérdidas y daños, unas herramientas fundamentales para paliar las peores consecuencias que ya ha provocado y provocará la continua quema de combustibles fósiles.

Es inadmisible que tantos gobiernos, parlamentos, partidos políticos e instituciones públicas sigan entregados a las presiones de las grandes empresas, los bancos y los mercados financieros, en lugar de velar por el bien común, por las personas y el planeta que nos sostiene. Afrontar la emergencia climática es incompatible con que los combustibles fósiles sigan recibiendo cientos de miles de millones de euros de ayudas públicas todos los años.”

Antes de la marcha, la activista Thunberg dio una multitudinaria rueda de prensa -más de 450 periodistas acreditados- en la Casa Encendida, donde compareció junto a tres compañeros de movimiento, también muy jóvenes, y que insistieron en que su mensaje se está “intentando silenciar” desde el poder. “Yo Solo soy una figura más, una activista más y necesitamos otras personas. No hay que escucharme a mí antes que a otros porque algunas personas quieren que todo siga igual y temen al cambio. Pero el cambio es lo que los jóvenes estamos pidiendo. Esto es una prueba de que nuestras voces se están escuchando y por eso quieren silenciarnos”, advirtió.

Fuente: La Jornada

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